lunes, 14 de abril de 2014

NARRACION SELECCIONADA Y PUBLICADA EN LA "ANTOLOGIA PROFESOR DI MARCO" 2013

“NO QUIERO UN HEROE “
Hoy vino a mi mente mi escuela primaria, les contare el 1° día como fue: después de sonar aquella campana de bronce, entramos aun nuevo mundo para mi, la seño nos recibió y comenzó la charla preguntando, cuantos hermanos teníamos, en que trabaja nuestro padre, etc. Fueron pasando los días, comenzamos haciendo palotes, luego las vocales y había días que solo charlábamos acerca  de las historias, súper interesantes de nuestro país, como cuando San Martin cruzo la cordillera montado en su caballo blanco, sus hazañas  y así muchas otras historias más, pero la que me llamó la atención fue, la guerra de MALVINAS, tenía el mismo nombre que ¡la escuela!, recuerdo a la maestra contando esa historia  de cómo otro país se adueñó de nuestras islas, y del respeto que teníamos que tener por nuestros “Héroes “que murieron en batalla. Sonó la campana y cada uno partió a su hogar, pero sobre  mi cabeza seguía rondando de cuantos héroes  habían muertos en esa absurda guerra, textuales palabras de la señorita. Salí pensativo y como todos los días mi querida madre me esperaba en la esquina, porque desde ahí se veía el colegio, mientras me desabrochaba el guardapolvo, mama me preguntó cómo había sido mi día en clases, entonces le conté como jugamos, que escribimos nuestros nombres en el cuaderno pero lo que más me sorprendió fue sobre la historia de MALVINAS y de los héroes. Mi madre que siempre vivía cantando de repente hizo un silencio sepulcral, y de sus manos, la tasa cayó, un silencio inundo la cocina, el viento cerro la ventana de golpe, pareció como si el tiempo se hubiese detenido, sentí temor y cuando mire a mamá, sus ojos estaban húmedos a causa de las  lágrimas, asustado pregunté qué pasaba, me dio su mano y llevándome a la pieza saca una caja de arriba del ropero y comienza a mostrarme fotos en blanco y negro, donde ellos,( mis padres) se veían más jóvenes, un chico como de mi misma edad con un bebe  en sus brazos y ese chico de la foto lo encontraba parecido a mi, le pregunte a ella quien era dicha persona, apretándome a su pecho me dijo: te voy a contar una historia que paso unos años atrás, justamente en la misma época en que tu señorita te contó la historia sobre la guerra de Malvinas. Comenzó diciendo que tuve un hermano llamado Daniél y que cuando yo nací él estaba terminando la primaria, era una persona súper cariñosa y que a mí me quería con toda su alma, me llevaba a la plaza, pasaba horas a mi lado mientras mi madre hacia trabajos de costura. Cierto día llega una carta del ejército que decía que debía presentarse en un distrito militar para hacer la famosa colimba (servicio militar obligatorio), se presentó y a sus dieciocho años quedo como un  soldado al servicio del país, mientras mamá seguía contando suspiraba, como si en cada suspiro, parte de su alma la abandonaba desprendiéndose de su cuerpo y de sus ojos negros como la noche sin luna, le seguían cayendo lágrimas, surcando un camino ya marcado, que se le había formado por las tantas veces que en silencio lloró, sus rosadas mejillas  parecían estar acostumbradas a este ritual que me atrevería a decir que sucedía a diario. Dijo que lo habían mandado al sur a un lugar llamado Bahía Blanca, le había tocado marina. Viajó hacia aquel lugar, estuvo tres meses con veinte días, y antes de que comenzara la guerra, vino a casa por una semana, compartió muchas cosas con nosotros, papá hizo un asado en su honor, vinieron algunos tíos, primos, y hasta la abuela Lastenia vino, que  nombre extraño que tenía, pero que gran mujer, descendiente de alemanes era, alta, bonita, elegante y muy culta, le encantaba leer y tú eras su regalón dijo mamá, vivía haciéndote ropa, como trajes con moños, corbatas con elástico, disfraces. Aún conservo  fotos de aquello Ese día fue una cena familiar y una triste despedida, ya que sería la última vez que  veríamos a tu hermano, partió a la madrugada muy temprano, te besó mientras dormías, le serví el desayuno y papa lo acompaño a la terminal. Pasaron los días, recibimos cartas de el contando como era aquel lugar, frío, desolado  y que no le gustaría vivir en ese lugar, pero que tenía varios amigos, comían bien se divertían y así pasaban los días en aquel lugar. Hasta que  la madrugada del 2/4/1982 en un comunicado del ejército anuncian por cadena nacional, que  las islas Malvinas son nuevamente de Argentina, ese día mucha gente salió a la plaza festejando, pero mi corazón no dejaba de inquietarse por tu hermano, trate de comunicarme con el ejército pero fue imposible, queríamos saber de Dani, pasaban los días y cada noche oraba de rodillas pidiéndole a Dios por él. Mientras los comunicados a diario decían que estábamos ganando la guerra, pero mi corazón seguía intranquilo, quizás era mi instinto de madre, seguía sin tener noticias y así pasaban los días, en el barrio juntamos chocolates, los chicos hacían cartas, no sé cuántas bufandas hizo mis manos, ya temblaban de tanto tejer, pienso que fueron tantas que uniéndolas hubiese llegado a donde estaba tu hermano, en aquel recóndito lugar. Día y noche escuchando la radio para saber cualquier novedad, se escuchaba que habíamos destruidos fragatas, barcos, aviones y gran parte fue mentira, cada vez más preocupada estaba hasta que un día se escucha la triste noticia del hundimiento del Gral. Belgrano. Era un buque viejo, que había sobrevivido al ataque de Pear Harbor. 
El dos de mayo de 1982  a las 16:02 horas de aquel  fatídico día, Dani estaba de guardia con su fusil en cubierta, hubo una explosión y en ese instante se cortó la luz, comienzan los gritos de sus compañeros heridos, eran gritos de dolor  pidiendo ayuda, el sin dudar arrojo su arma y fue en ayuda de sus compañeros, algunos  muy heridos, les faltaba las piernas, brazos a otros, muchos quemados, imagino que abra sido una escena muy triste, algo sin igual nada parecido, había sido  un maldito torpedo enviado por el submarino ingles llamado Conqueror, haciendo impacto en popa, unas de las zonas más vulnerables, mientras trascurría esto. Hubo una segunda explosión a la altura de la proa, provocando un desprendimiento de la misma, y así comenzaba su hundimiento en las frías aguas del sur. En la segunda explosión, Dani mientras arrastraba a un compañero para ponerlo a salvo, una esquirla golpeo su cabeza y cayó al mar, textuales palabras del sargento Arístides Carrasco, hombre valeroso si los hay, sobreviviente de aquel episodio, estando 29 horas entumecido, junto a 20 compañeros a la deriva, en una balsa que solo tenían caramelos, un botiquín y 2 bengalas, en términos de una hora después del primer impacto se terminó por hundir, rapidamente dejo de flotar, llevándose consigo muchos cuerpos. Sentía que mi corazón se detenía, y las lágrimas brotaban de mi como a mi madre. Abre otra caja de felpa azul con tres medallas, cada una tenía un significado diferente, una era por el “Valor “ otra por su “Honor” y la tercera fue por ser un “HEROE” medalla al Mérito, ya que el no dudo en dar su vida por sus compañeros. HEROE, palabra que me hacía recordar a lo dicho por la seño, mientras nos abrazábamos y mientras llorábamos, sentimos el portón, era mi padre con su rostro cansado, nos abrazamos los tres, quedando en silencio no sé por cuanto tiempo, ese día no quise salir a jugar, solo mi papá habló y dijo murió como un “héroe” estemos orgulloso de él. Hice mis tareas en silencio, me fui a dormir temprano, fue un día raro, en la cena casi ni hablamos .Con el correr del tiempo fui creciendo, y la palabra “HEROE” siempre rondo en mi cabeza. La gente siempre cuando llegaba el aniversario o cumpleaños de DANI, nos decía que tendríamos que estar orgullosos porque sirvió al país, y sin embargo yo no lo estoy, ya les diré más adelante el porqué. Me gustaría preguntar al que tuvo la idea de crear esta mortandad sin sentido, le diría ”sr” presidente ¿Por qué? hizo la guerra, usted mando a matar a 323 personas que estaban en el Cruzero Gral. Belgrano, siendo un total de 649 vidas argentinas, que hoy no están con sus padres, con su hermanos, amigos y así nombraría muchas más. Unas islas, un pedazo de tierra no valen tanto como la vida de mi hermano, ni siquiera haber luchado con el mundo entero hubiera justificado la muerte de el, tan solo tenía 18 años, nadie quiso esta maldita guerra, que derecho tuvo usted. para mandar a la muerte a Dani y a otros casi niños diría de la misma edad, usted haría lo mismo con sus hijos? Usted, arrancó, destruyó muchos sueños, no solo murieron aquellos valerosos soldados por orden suya, sino que la familia de cada uno de ellos comenzó a morir de a poco, nos arrancó nuestra sangre, parte de nuestra vida quedo allí, en ese frío mar del sur, o en la isla misma, muchos padres, amigos hermanos pudieron ir a despedir a sus seres queridos que están enterrados en tumbas en el cementerio de aquel lugar, ?y nosotros ? donde podríamos llevarle flores a mi hermano, que descansa en esas profundas aguas,  no lo entiendo. Creo que no me retiraría sin antes escupir su cara y decirle “YO NO QUIERO HEROES, QUIERO A MI HERMANO.“
EN MEMORIA Y EN EL HONOR  DE AQUELLOS QUE OFRENDARON SU  VIDAS, POR NUESTRO PAIS, ENTRE ELLOS MI HERMANO DANI, MIS MAS SINCERAS CONDOLENCIAS Y RESPETO A LA FLIA DE TODO ELLOS
ESTA HISTORIA   MARCO  TANTO MI VIDA QUE  ME LLEVO A SER UN HUMILDE PROFESOR DE HISTORIA   C.C




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